"Canción Española. Primera mitad del siglo XX"

CANCIÓN ESPAÑOLA (Spanish songs)
Higueras Arte EK CD 106 - 1997


Se dice comunmente que España es un país que en música ha dado esencialmente un gran repertorio de obras de piano solo (no en vano el propio Messiaen hablaba de la Iberia de Albeniz como obra modélica y como una de las más grandes obras de piano del siglo XX) y Canciones de Concierto. Quizá por esto, aparte de figuras universales como puedan ser Casals, Segovia, Cassadó o Yepes, ha dado pianistas solistas y cantantes de renombre universal, y como consecuencia muy buenos acompañantes, en gran cantidad. El repertorio operístico, la música de cámara, el sinfonismo, no está a la altura que podrían estar. Las causas no nos interesa ahora discutirlas, pues nos apartarían demasiado de nuestro cometido.
Vayamos al programa confeccionado para este CD, por Ana Higueras y Fernando Turina. Desde mi punto de vista es un programa confeccionado en forma de recital. De los programas de recitales que se hacen en los piases donde ese género se prodiga mucho, léase Alemania, Austria, Inglaterra, etc. Son una serie de bloques de canciones por autores, al modo que los alemanes hacen sus programas de Lieder. Todas las canciones que se interpretan en este CD, pertenecen a compositores de la primera mitad de nuestro siglo.
Comienza el disco con Cuatro Tonadillas de Enrique Granados, a las que puso texto Fernando Periquet. Se inicia con "La maja de Goya", escuchada comunmente menos de lo merecido por su calidad, quizá debido a ese gran preludio de piano solo. En el fondo, ese gran preludio está escrito para servir de base a un gran recitado, que gracias a Dios, prácticamente no se interpreta sino en raras ocasiones, pero que su belleza no impide que se interprete a solo, mejor hacerlo así que cortarlo, como proponen algunas ediciones. Continúa con un pequeño ciclo de la "Colección de Tonadillas", que quizá es lo mejor de toda la colección: "La maja dolorosa", que consta de tres numeros. "Oh, muerte cruel", "Ay, majo de mi vida" y " De aquel majo amante", donde una maja se lamenta, con tristeza, de haber perdido a su compañero.
El segundo bloque está integrado por cuatro de las famosísimas Canciones Populares de Manuel de Falla, de las cuales ya poco más de lo que se ha dicho, se puede decir" El paño moruno", "Asturiana", "Jota" y "Nana", interpretadas siguiendo el orden original de la edición y no buscando el efecto final, terminando el grupo con una canción lenta y suave. A este sigue un bloque de cuatro canciones de Joaquín Turina: la primera, perteneciente a su " Canto a Sevilla", "El Fantasma" (para mi la más bella canción de este compositor), sobre un texto de Muñoz San Román, en la que piano y voz tienen algo de impresionistas, dando la impresión de miedo ante la figura de un fantasma, que no es sino "el amor, que anda vestido de máscara". Las otras tres pertenecen al primer ciclo de Canciones que compone Joaquín Turina, y lleva el título de "Poema en forma de Canciones", Op.19, sobre poesías de Campoamor. La segunda, "Cantares", es la más conocida de toda su obra vocal y la tercera, " Los dos miedos", coloca un intermedio pianístico muy importante, sacado del primer número de piano solo "Dedicatoria" que aquí no se interpreta. Es también una de las canciones más expresivas de la producción turiniana.
A este bloque le sucede un extracto de las " Seis Canciones Castellanas" del gran compositor victoriano Jesús Guridi, quién construyó estas canciones sobre textos y melodías populares, llegando a veces a juntar dos canciones en una sola. Son quizá las más representativas del grupo: la bellísima " No quiero tus avellanas", que nos hace recordar, en cierto modo, una melodía gregoriana, donde el compaseo es muy libre, apoyado sobre un piano muy simple pero muy rico en armonías; la no menos conocida " Como quieres que adivine", también conocida como Jota castellana, seguramente con orígenes en la Jota cántabra, en la que se canta por tres veces una melodía, y entre ellas se interpreta otra por dos veces pero cada vez en un tono diferente. Y la última, que también lo es de la colección, "Mañanita de San Juan", que nos produce la sensación de despertar de un ensueño, por su lirismo y ternura.
El recital continúa con cinco canciones de compositores catalanes, de los más importantes en el campo de la canción de concierto; todas ellas tienen textos en lengua castellana, a pesar de que la mayor parte de la producción de estos compositores esté en lengua catalana. Las dos primeras, de Federico Mompou: la bellísima "Pastoral" sobre un texto de Juan Ramón Jimenez, y la segunda, una de las obras capitales en cuanto a la canción de concierto se refiere: " Cantar del alma", sobre texto de San Juan de la Cruz, en la que un solo de piano, repetido por tres veces, enclava en medio de él una melodía muy al modo gregoriano, sobre los versos de aquél excelso poeta.
Las tres canciones de Eduardo Toldrá, para mí uno de los más grandes compositores de la canción de concierto de España, están entresacadas de su único grupo de " Seis Canciones en lengua castellana"; la primera, " Madre unos ojuelos vi", expresión apasionada de un joven enamorado y despechado cuyas súplicas de amor no son atendidas por su amada, sobre un texto de Lope de Vega; la segunda, también sobre un texto de Lope de Vega, una de las más bellas canciones navideñas que se hallan escrito, y a la vez una de las mejores canciones de nuestro repertorio: " Cantarcillo", cuyo texto es la famosa poesía " Pues andáis en las palmas, angeles santos", que fué traducido al alemán por Geibel, y utilizado también por los famosos Johannes Brahms y Hugo Wolf. Y la última, sobre un texto de Quevedo (como vemos los textos que utiliza Toldrá son de primera fila) " Después que te conocí", que viene a ser un poco la solución de la primera; aquí el muchacho enamorado ha conseguido su amor y hace todo el hincapié posible en él afirmando que "después que te conocí, todas las cosas me sobran".
Finaliza el recital con cuatro de las más bellas canciones de la enorme producción de Joaquín Rodrigo: la primera, también una de esas canciones esenciales en el repertorio español, el "Cántico de la Esposa", sobre un texto de San Juan de la Cruz, donde la esposa (el alma) busca al esposo, (que seguramente no es otro que Dios), en la que al principio se alternan el piano y la voz, como introduciendo la canción para amalgamarse en una de las obras de más rico contenido y emoción del repertorio vocal español. La obra, como es natural, está dedicada a su esposa Victoria Kahmi. La segunda, es una canción amorosa sobre un texto de Lope de Vega: "Coplas del pastor enamorado", en la que el poeta canta a la naturaleza, (riberas, valles, aguas, montes), preguntando a los elementos, si han visto pasar a la pastora objeto de su amor. La tercera y cuarta, son un extracto de la colección de Canciones Navideñas de este compositor nacido en Sagunto: la primera, también sobre texto de Lope de Vega, para mí la más bella de su producción, es una obra maravillosa en la que se canta al Niño recién nacido de una forma singular; la segunda," Coplillas de Belén", sobre un texto de su esposa Victoria Kahmi, alegre y desenfadada, en la que se dice que una estrella (el Niño) ha caido sobre una palmera. El ritmo, muy importante en la parte pianística, nos evoca el acompañamiento del primer movimiento de su famoso "Concierto de Aranjuez".
¿ Que no están todos los compositores?, pues es bien cierto; pero el caso es que si en este disco se hubieran incluido canciones de todos los que debieran estar, se habría convertido en una especie de potpourrí, y tampoco se habría dado buena nota de lo que es la Canción de Concierto española, pues se habrían visto obligados los interpretes a incluir a veces una sola canción de algunos, para dar noticia de una especie de mosaico musical de uno de los géneros más importantes de nuestra producción musical.
Quede el resto para un futuro CD.

Miguel Zanetti,1997
© Higueras Arte S. L.


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