JACINTO HIGUERAS CÁTEDRA - Autobiografía

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Nací en Santisteban del Puerto el 7 enero de 1914, un precioso pueblo de la provincia de Jaén, estaba escrito que así fuese porque mi padre quiso que todos sus hijos naciesen allí, pues amaba profundamente este lugar en donde él mismo nació y vivió durante su infancia.

A los cuatro años perdí a mi madre, al dar a luz a su cuarto hijo, y la nostalgia de su cariño ha acompañado mi vida. Mi padre tenía su trabajo en Madrid y allí vivíamos, pero en los veranos durante las vacaciones volvíamos a Santiseban, por lo que nunca perdí del todo mi entraña andaluza y rural. Imágenes


Mi padre se volvió a casar en junio de 1922 con Lola Domínguez Palatín una extraordinaria violinista que lo dejó todo y ejerció de madre entrañable con los tres hijos que aportaba mi padre al matrimonio, Modesto, Luis y yo. Pasado el tiempo la familia aumentó en tres hijos más, Augusto, Andrés y Mari Lola, formando un equipo de hermanos que hemos estado unidos siempre por un sentimiento fraternal nada común. El fallecimiento de nuestro hermano Andrés, en junio de 1935, niño de extraordinaria personalidad y gran músico, marcó con tristes recuerdos esta etapa de mi juventud. Imagen

Terminados los estudios de bachillerato, comencé en la Universidad la carrera de Filosofía y Letras. La afición al teatro me llevó, junto con mi hermano Modesto, a formar parte en 1930 de La Sociedad Española de Arte, formada por un grupo de actores aficionados donde actué, a lo largo de dos temporadas, en una serie de representaciones en el Teatro de La Comedia de Madrid, en obras Pedro Muñoz Seca, los hermanos Álvarez Quintero o Benavente, entre otros. Imagen

En 1932
inicié lo que ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi juventud, ya que mi hermano Modesto y yo entramos a formar parte del teatro ambulante La Barraca que fundó Federico García Lorca con el propósito de dar a conocer por los pueblos de España nuestro teatro clásico. Al tener noticia de que García Lorca estaba haciendo en la Universidad pruebas para aquellos estudiantes que tuvieran alguna facultad par actuar y quisiesen, desinteresadamente, formar parte de este proyecto, nos presentamos inmediatamente mi hermano Modesto y yo y fuimos aceptados. Imagen

Aquel teatro fue una realidad de recuerdo inolvidable, García Lorca tuvo el raro talento de formar con aquellos estudiantes, ajenos en principio al arte escénico, actores que se desenvolvían con la soltura y naturalidad de verdaderos profesionales. Nuestro recorrido por los pueblos de España fue una labor entrañable; pienso que fue para aquellos pueblos como un rayo de luz en la niebla del olvido secular.
Siempre recuerdo aquella etapa de mi vida con especial cariño y a todas aquellas gentes que fueron compañeros, en tan gozosa aventura teatral, los recuerdo siempre libres de egoísmo y ambiciones viviendo con entusiasmo y buena fe el espíritu impuesto por Federico que disponía que cualquiera de nosotros que había representado un papel protagonista en una obra, hiciera su aparición, como simple comparsa en la siguiente.

La juventud siempre ha sido generosa, es muy cierto, pero yo tengo la certeza de que, además, coincidieron en aquella circunstancia gentes limpias de corazón que hicieron posible la singular calidad cultural y humana de esta experiencia irrepetible, debida, en gran medida al talante de García Lorca, que tenía una personalidad nada común. Federico consiguió inculcar en aquel grupo un espíritu de camaradería muy firme, por lo que nadie trató nunca de eludir el esfuerzo que suponía el montar el tablado que servía de escenario para las representaciones.

Federico García Lorca tenía el proyecto de formar una gran compañía para recorrer el mundo, dando a conocer el teatro Español incluyendo la danza española, pero vino la guerra civil que lo arrasó todo, entre otras cosas, la propia vida de Federico García Lorca que era justamente el polo opuesto de un revolucionario. A García Lorca lo mataron sus paisanos con la ayuda de la envidia, que es el peor enemigo del hombre. Conociendo su carácter, imagino la profunda angustia que debió padecer llevado a empujones hasta el lugar del crimen.

En 1935 hice mi primera incursión en el mundo del cine intérpretando "Saluqui" en la película "Don Quintín el amargao", basada en un sainete de Carlos Arniches y Antonio Estremera, con Luis Marquina como director y Luis Buñuel como productor ejecutivo y supervisor, se estrenó el 3 de octubre de 1935 en el Palacio de la Música de Madrid. También en 1935 rodé "La señorita de Trevélez", donde yo interpretaba "Manchón", con argumento original de Carlos Arniches y guión y dialogos de Edgar Neville que además era el director. Imagen
La tercera película "Consultaré a Mister Brown", la rodaría en 1946, con Pío Ballesteros como director y mi hermano Modesto Higueras como ayudante de dirección
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Terminada la guerra civil y en los primeros momentos de desorientación, ingreso en Artesanía, organización que dirigía el arquitecto Luis Feduchi. También quienes conocían nuestra formación teatral en La Barraca nos llamaron para formar los teatros universitarios, cosa que haría mi hermano Modesto en 1941 cuando funda el Teatro Español Universitario Nacional que dirige hasta diciembre de 1951, cuando lo deja en mis manos para ir a Santo Domingo a dirigir el Teatro Nacional. De 1952 a finales de 1955, me quedé al frente de la Compañía del Teatro Español Universitario Nacional como director, recorriendo toda España y representando obras de Calderon, Lope de Vega, Cervantes, Agustín Moreto, Rabindranath Tagore y Miguel Mihura, entre otros. Imágenes
También en los años de posguerra haré una breve incursión en el mundo de la ópera interpretando los personajes mudos de "Vespone" y "Sante" en las óperas "La serva padrona", de Pergolesi, y "El secreto de Susana", de Wolf-Ferrari, en la Temporadas Oficiales de Ópera de 1945 y 1947 en el Teatro Albéniz y en el Teatro Madrid, de Madrid, así como el personaje de "Maese Pedro", en el "El Retablo de Maese Pedro", de Falla, en varias representaciones escenificadas que en ocasiones yo mismo dirijo.
Mi actividad teatral terminará en el Teatro de La Zarzuela de Madrid, en la temporada 1958-1959, como director de escena de obras como "Gigantes y Cabezudos", de Caballero, y "La Tempranica", de Jiménez, además de estar al frente de la compañía a lo largo de esta temporada y en "Festivales de España 1959". Imágenes

A pesar de las experiencias vividas en el mundo del teatro y del cine, por inclinación natural dirigí mis pasos a la escultura. Despues de la guerra entré a trabajar en el estudio de mi padre y no se puede soñar mejor maestro. A su lado conocí a fondo los entresijos de este arte tan complejo y laborioso.
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Mi padre tuvo mucho trabajo en esos años, lo que me permitió formarme en el oficio rápidamente y andando el tiempo pude independizarme y, como a él, nunca me faltó trabajo lo que me permitió casarme con la que hoy es mi mujer, Ana, y formar una familia muy entrañable. Tuvimos dos hijas, Ana y Lola, una se casó y otra no, de la casada tengo un nieto, Jaime, con veintisiete años que me dobla la estatura.

Mi primer estudio lo instalé en nuestra primera casa, un hotelito de la calle Mantuano, 32, en Madrid. Cuando llegamos la calle era tan silenciosa y tranquila que invitaba al recogimiento, ideal para mi trabajo. A los pocos años con el "bum" de los automóviles aquel remanso de paz se convirtió en un infierno, con un tráfico tal que llegó a impedir la carga y descarga de obras y materiales, imprescindible en mi trabajo. Imagen
En este hotelito teníamos nuestra vivienda familiar y un estudio muy grande y luminoso en el que desarrollé la mayor parte de mi obra en grandes formatos, en una época en que principalmente trabajaba con arquitectos como Antonio Espinosa, Miguel Fisac, Fernando Urrutia o el ingeniero Eduardo Torroja.
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El intenso trabajo de esos años y los problemas cada vez más graves de carga y descarga en la zona, me movieron a abandonar el estudio de Madrid, cercado por las dificultades de tráfico, para buscar, de nuevo, ahora en el campo, el sosiego, el silencio y la paz perdidas en nuestro antiguo hogar. Todo ello y las enormes ventajas para el necesario movimiento de obras y materiales lo encontramos en Molino de la Hoz, bellísimo lugar a las afueras de Madrid, entre encinas centenarias, donde en 1978 construimos una nueva vivienda y un nuevo estudio.

Hoy sigo trabajando, cada día, como siempre, ya que la producción artística no conoce la jubilación, pues es en la madurez cuando muchas veces se realiza la obra de más interés, ya que la experiencia y los años agudizan el criterio y lo hacen más crítico.
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A estas alturas de mi vida, cumplidos ya los ochenta y siete años y aunque siempre he tenido muy buena salud, voy a abandonar la obra de gran formato buscando dimensiones más cómodas y que no plantean problemas tan serios en su paso a materia definitiva. En estos momentos sin embargo trabajo en la realización, para Perú, de dos monumentos de carácter civil para perpetuar la memoria de dos polígrafos ilustres y preparo el boceto de otro mucho más ambicioso que pretenden levantar a uno de los grandes héroes del Perú, el militar Cáceres que cruzó los Andes, con su ejército, en la guerra de Chile, a siete mil metros de altura. En esta cota andina y tallado en la roca viva quieren que se labre la gigantesca figura para que sea visible en medio de la inmensidad Andina. Imagen
Así es que esta manifiesta vocación actual por el pequeño formato, no impide que colabore en estas aventuras de dimensiones col
osales que representan un reto profesional y una aventura personal muy atractiva aunque, presentado ya el boceto escultórico, quizá renuncie a la supervisión de su realización en la cordillera Andina.

El mucho trabajo que siempre he tenido ha sido la causa de mi despreocupación por la publicidad y las relaciones públicas, y el hecho de que tan intenso trabajo, haya sido casi siempre por encargo ha impedido el que pudiese realizar obra destinada a exposiciones individuales. Sólo en contadas ocasiones, he participado en las exposiciones Nacionales y en algunas bienales en donde conseguí los premios que poseo. En 1996 José Luis Chicharro, director del Museo Provincial de Jaén, organiza mi primera gran exposición antológica que reune 36 obras de las más representativas de libre creación, realizadas entre 1951 a 1995, exposición que a continuación se lleva a Granada. Imágenes

En 1995 participo en la Exposición de Artistas Jiennenses en el Centro Cultural del Antiguo Hospital de San Juan de Dios de Jaén. Siendo un acontecimiento de gran relieve y emoción para mi al exponer por primera vez
mi obra conjuntamente con obras de mi padre padre, Jacinto Higueras Fuentes.

En 1998 tengo el honor de ser nombrado por el Periódico Jaén, "Jiennense del año", en la sección arte. Siendo este homenaje de mi tierra momento especialmente entrañable para mi. El 19 de Marzo de 1999, me harán entrega de este premio en Jaén. También recibo este año en un acto muy emotivo en la Residencia de Estudiantes el Premio Especial Unión de Actores 1998, a los Supervivientes del Teatro Universitario "La Barraca" fundado por Federico García Lorca.

En diciembre de 1998 inauguramos nuestra Galería Higueras Arte, en nuestra casa de Molino de la Hoz, con una exposición de esculturas mías,
acrílicos y acuarelas de mi hija Ana Higueras y mi nieto Jaime del Val y grabados sobre tela de Pavel Albert. Imagen



En marzo de 2000 participo en una exposición muy singular organizada por Caja Madrid en su sede de la plaza de Cataluña, en Barcelona, titulada "Tres Generaciones", junto a mi hija Ana Higueras y mi nieto Jaime Del Val. Exposición que reunirá más de 80 obras entre escultura y pintura. Imágenes

En 2009 la Real Academia de Bellas Artes Nª Señora de las Angustias de Granada me concede por unanimidad la "Medalla a las Bellas Artes Juan Cristóbal" en la modalidad de Escultura, decisión que me llena de satisfacción en este etapa de mi vida de retiro forzoso por mi delicado estado de salud.

Hoy, en mi sereno refugio de Molino de la Hoz, en plena naturaleza, miro atrás y soy consciente, con cierta nostalgia de que el bosque de mis recuerdos se va quedando sin árboles, pero esa mirada atrás me muestra que mi vida ha estado repleta de las cosas que más aprecio, trabajo intenso, sólidas amistades y una familia unida y feliz que ha sido y es la alegría de mi vida.

Molino de la Hoz, 2009

© Copyright del texto pertenece a JACINTO HIGUERAS
Las imágenes se custodian en el Archivo HIGUERAS ARTE



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